El verano ya acabo para los estrenos de cine, un verano que dejó más víctimas que éxitos y que sin duda puso a replantear a los estudios la manera en que saquen sus películas en adelante, y Drácula: Mar de sangre no se salva y está destinada a naufragar entre historias insípidas de superhéroes, muñecas existencialistas y cine para mamador wannabe de bombas atómicas.
Universal estudios exprimió al personaje lo más que pudo este año con la comedia Renfield y la ya mencionada cuyo título original es El último viaje del Demeter basada en el séptimo capítulo de la súper conocida novela de Bram Stoker (que nadie ha leído) la novela está escrita a modo de diarios, dicho capítulo es la bitácora del capitán de el barco encargado de transportar 50 cajas de tierra a Inglaterra y entregarlas a la abadía Carfax, sí, debido a las innumerables adaptaciones a lo largo de casi un siglo, ya sabemos que el barco encalla sin tripulación y Drácula llega a Londres…pero ¿qué pasó exactamente en ese barco?
Andre Ovredal es el director que nos lo va a contar a detalle. Con tremendas credenciales como Troll Hunter, La autopista de Jane Doe e Historias de miedo para contar en la noche nos brinda una visión de Drácula diferente, no es el tipo galán tirándole a metrosexual que seduce a damiselas en batitas sexis y sufre por amor, es una bestia alada y llena de colmillos de más de dos metros de altura interpretada por el experimentado actor Javier Botet que ya nos ha sacado más de un susto en la saga de Rec. y en Mamá por mencionar algunas.
La tripulación del barco tiene a a actores de no mucho peso pero que reconocemos de lugares como Game of Thrones o Suicide Squad Corey Hawkins, Aisling Franciosi, Liam Cunningham y David Dastmalchian. Pasemos a lo que nos atañe…¿vale la pena?
Las influencias son más que evidentes y no son para tomarse a la ligera, el director más de una vez durante la producción dejo claro que quería mostrar la versión más temible del monstro y que se sintiera como Alien de 1979 pero en un navío en 1897 lo cual se logra y el suspenso es palpable en cada rincón lúgubre del barco, el cual es un personaje más, y crea una atmósfera angustiante que NO termina en jumpscares y que tal vez decepcione a más de uno, pero que otros valorarán mucho. La música está a cargo de Bear McCreary (Godzilla KOTM TWD y God of War) y nos lleva de la mano por momentos tensos, de profunda tristeza y que explota en la confrontación final y los créditos como solo el lo sabe hacer.
Producción impecable y capturada en sets construidos y como ya mencioné, Drácula aquí es un bestia temible que sale de los rincones menos pensados y muy bien dosificada, una garra por aquí, un ala por acá y de repente el obligado close-up que hace saltar a más de uno para después llenar la sala de risitas nerviosas y sorbitos al refresco para disimular. Si piensan que una película de terror los debe desmayar de miedo y pre infartarse, ni lo intenten, es más de suspenso y con gore medido, sorprendentemente con personajes profundos y que justo cuando los empezaste a entender…zaz! Se convierten en el menú del conde más famoso del cine
Si deciden verla en pantalla grande, a oscuras con buen sonido y hartas golosinas pasarán un rato agradable pero no les cambiará la vida, bella y bien hecha pero si de plano esperan a streaming o páginas amigables no pasa nada, pero definitivamente su calidad la hace una de las mejores películas de vampiros últimamente y buena opción para el fin de semana en un año que estuvo bastante flojo en el género de terror y ofrece poco en la próxima época de halloween.
Sigan al pendiente de EYESCREAM ALL ACCESS para todo lo ñoño que nos gusta!
Cedric
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