Katatonia: City Burials

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Por Eleazar Trejo

Katatonia ha sido una de las bandas suecas con más proyección en los últimos 20 años. Nos ha regalado discos sublimes como el Brave Murder Day, Last Fair Deal Gone Down, The Great Cold Distance, etc.

Desde hace 10 años, Katatonia viene experimentando en los terrenos del “metal progresivo-alternativo”, lo cual se percibe en el Dead End Kings (2012) y el The Fall of Hearts (2016).

Así, llegamos a este infumable 2020, y con él una nueva entrega de la banda, el cual, personalmente, es el peor disco de su carrera. Sí, sin miedo a equivocarme, este disco no trae nada de nada. Sigue los pasos de los últimos dos discos, pero sin tener al menos tres canciones que puedan ser consideradas indispensables en un concierto de ellos. Una cosa muy jodida, de verdad.

El disco abre con “Heart Set To Divide”, y donde escuchas que puede venir una canción buena, pero que en realidad se queda en eso, en algo que no te llega a prender ni a transmitir gran cosa. Por ahí se escuchan algunos armónicos de guitarra llamativos, pero nada fuera de lo común. Posiblemente, lo más rescatable de esta canción sea la base que le da el bajo, ya que su ejecución es buena.

Continua con “Behind The Blood”, uno de los sencillos que lanzaron a través de las redes, y que sin duda es la “mejor canción”. Fácilmente, podría pasar por una de HIM sin problema alguno, pero que se queda ahí, lejísimos de ser de lo mejor que ha hecho la banda.

Después viene un bajón espantoso con “Lacquer”, con la cual quieren sonar a Steven Wilson, pero que no llegan a hacerlo ni remotamente.

“Rein” suena sin nada que transmitir. Un corte de absoluto relleno.

Sigue “The Winter Of Our Passing”, que igualmente, suena rockera y puede ser de lo mejor que trae este disco. Una batería con figuras llamativas y un ritmo, por momentos, pegajoso. Fin de la historia.

“Vanishers” es otra de las baladas del disco. Pereza absoluta.

“City Glaciers” de igual modo que “Rein”.

El disco continúa con “Flicker” y un pequeño destello en las guitarras al final de la canción. Sin más.

Y con todo dolor, sigue “Lachesis”. Una “canción” de 1:54 de duración. ¿Y luego?

“Neo Epitaph” es la otra canción “rescatable” que, seguramente, será tocada en vivo, pero que en realidad hay, al menos, 15 canciones más de la banda que podrían suplirla sin problemas. A partir del minuto 3:20 hay algunos riffs y una batería interesantes. No más.

Finaliza con “Untrodden”, la cual trae un solo rescatable, que contiene la marca registrada de Roger Öjersson (Tiamat).

Y así, termina el disco más flojo de Katatonia desde hace 20 años. Ojalá no tengamos que esperar otros 4 años para escuchar algo realmente bueno. Sabemos, y lo hemos corroborado, que son capaces de hacer auténticas obras maestras. Esperemos que haya sido un bache musical y que pronto nos regalen un disco que nos erice la piel tanto como nos tienen acostumbrados.
5/10

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