Por Ant
En medio de una pandemia global y con una extraña coincidencia, la banda británica Haken, opta por lanzar sorpresivamente su sexto disco titulado Virus.
Un disco que llega en un género que, en los últimos años, se ha contagiado de bandas que buscan un antídoto en el djent para diferenciarse de la influencia de grandes potencias del como Dream Theater. Si bien Haken nunca ha negado la influencia que esta banda marcó en su historia, y que en esta ocasión me recuerda al trabajo hecho en Six Degrees of Inner Turbulence, sí ha logrado ampliar la brecha con esta entrega y su predecesora para crear una identidad propia sin caer en lo genérico y así consolidarse como una de las bandas más versátiles y propositivas de la actualidad en el metal progresivo.
Como si se tratara de una teoría conspirativa, la idea de Virus se gestó secretamente mientras la banda se encontraban escribiendo Vector y se consolidó durante la gira mundial del mismo; de ahí su similitud lírica y conceptual en la temática psicológica y mental, en el artwork de Blacklake de ambos discos e incluso de la mezcla de los temas por el exintegrante de Periphery, Adam ‘Nolly’ Getgood que, de acuerdo a palabras de Ross Jennings, culminan un experimento de pensamiento musical en esta última entrega.
“Prosthetic”, el primer sencillo lanzado en el mes de Abril, abre esta obra que se conecta sutilmente con su antecesora, tocando el tema del abuso institucional que esparce el virus que afecta los aspectos individuales de forma biológica, psicológica, tecnológica, ambiental y política narrado por la melódica voz de Ross Jennings.
A lo largo del disco, Haken te lleva de la mano en una montaña rusa emotiva de cada canción logrando que cada minuto se sienta tan natural que pierdes la noción del tiempo; un claro ejemplo de esto es “Carousel” y sus 10 minutos y medio de duración que pasan desapercibido ante la sutileza de la misma.
En este punto ya es innecesario resaltar las virtudes técnicas de cada integrante, sin embargo, es interesante escuchar como Richard Henshall y Charlie Griffiths profundizan en la polirritmia del djent, haciendo que la música sea más pesada y contrastante de la ambientación ecléctica de Diego Tejeida como se puede apreciar en “Invasion”.
Así mismo, cabe resaltar la perfecta sincronía de las líneas de bajo de Conner Green y la batería de Ray Hearne en cada compás de “Canary Yellow” y “The Strain” que trabajan sobre entretenidas, sincopadas, e incluso divertidas, melodías que identifican a Haken.
La cereza del pastel llega con “Messiah Complex”, una suite dividida en cinco partes y 17 minutos en total que constituyen la segunda mitad del álbum. Es aquí donde Virus encuentra su clímax creativo compuesto por la armonía de “I: Ivory Tower”, la complejidad técnica en “II: A Glutton For Punishment” y “IV: The Sect” y el riffing djenty de “III: Marigold” y “V: Ectobius Rex”, sin perder la sensibilidad melódica característica de la banda.
Después de posponer el lanzamiento en 3 ocasiones a través de Inside Out Music, Virus ha sido el disco que ha llegado de manera inesperadamente con más fuerza, desde el grandioso The Mountain, con siete tracks que componen un disco realmente majestuoso que consolida a Haken como la cara del metal progresivo en los años venideros.