Soundgarden: King Animal

  • 7/10
    - 7/10
7/10
Sending
User Review
0/10 (0 votes)

Por Andre Dulché
soundgarden-king-animal-rock-lanzamientos Cuando se anunció que Chris Cornell había dado el sí para la reunión oficial de Soundgarden se levantaron muchas expectativas ¿sería el regreso al grunge crudo de los años 90? ¿sería algo similar a Audioslave? O ya de plano, ¿estaría decente?

Estas dudas ya se despejan al poner cada uno de los tracks de King Animal, el engendro de Cornell y compañía después de mucho retraso, parecía que nunca iba a salir y que estas incógnitas ya mencionadas se acrecentaban, ya que Cornell está acostumbrado a darnos unas de cal por muchas de arena, de llevarte a lo grandioso como “Black Hole Sun”, “Spoonman”, “Can’t Change Me” o incluso el cover a Michael Jackson “Billy Jean” a la infamia de ultramundo con Songbook y parte de su repertorio de solista.

Ya entrando al rey de los animales, arranca con fuerza y riffs secos en “Been Away Too Long”, la voz de Cornell sigue desgarradora en los coros sin embargo es muy pronto para transportarte a su era dorada aunque estamos cerca. La letra resume toda la espera para verlos juntos de nuevo.

“Non-State Actor” tiene ya alma y vida grungera, escaleras pegajosas rayando en lo bluesero y cambios de ritmo que te hace escucharla por lo menos dos veces, para los amantes de la voz de Cornell pongan atención alrededor del minuto 2 con 30 segundos.

Guitarras que van a lo blues rock setentero y un poco de alucine en las voces llegan con “By Crooked Steps” dando variedad al sonido y por suerte para todos sus metalheads, un arranque muy alentador. “A Thousand Days Before” sigue la línea de buenos riffs pero de manera más mística, un viaje en LSD por parte de Soundgarden, nada mal para estar parados por más de una década.

Cambiando el ritmo a uno stoner, más pesado sin llegar a lo hecho con Audioslave pero si a Kuyss!, “Blood On The Valley Floor” si no es la mejor del disco o la que más recordarás al menos si hará que de inicio al final agites las cervicales al ritmo de las guitarras.

Para cambiar de lo repetitivo del track anterior y pasando a algo más calmado, country rock y cercano a lo hecho por Cornell como solista (lo bueno) encontramos “Bones Of Birds”. Esta canción cada vez que la escuches encontrarás más elementos para valorarla. “Taree” marca la mitad de King Animal y sigue la línea no tan potente, igualmente cercano a lo solista pero esta se va por lo que no recordarás aunque escuches varias veces, del montón a pesar de los esfuerzos en el solo de guitarra.

“Atrittion” regresa a lo que uno espera de la banda, riffs que incitan al headbanging, está a dos voces dando algo diferente sin ser extraordinario pero si a lo mejor del disco. Lo que esperas de Soundgarden en pleno 2012, ni más ni menos.

Cuando uno escucha “Black Saturday” no es difícil imaginar a Cornell con su guitarra acústica en una cantina western con trago en mano mientras pequeñas ruedas de polvo se agitan de lado a lado con el aire mientras el solo de guitarra hace lo propio. “Halfway There” es de temple diferente, más rock pop que otra cosa, un esfuerzo para llegar a la gente que no conoció a Soundgarden pero tampoco le gusta lo potente, resultará para cadenas de tv que pasan rock suave pero un total desperdicio de tiempo para seguidores del grupo.

“Worse Dreams” busca levantar el ánimo caído con “Halfway There”, buen intento pero no lo logra, tampoco tiene esa alma grunge a pesar de las distorsiones finales, hay momentos que la voz de Cornell es demasiado tranquila para lo que ocurre con los demás.

“Eyelid’s Mouth” sobresale ante ya tanto relleno, sin llegar a ser igual de potente y contundente como “Atrittion” sigue la línea a dos voces y riffs pegadizos; el cierre llega con “Rowing” que desde inicio ya es diferente, un ambiente garaje y voces a coro que de golpe atrapan, con una guitarra de fondo hipnotizándote a cada segundo, ¿qué tan difícil era hacer esto? ¿tenía que ser al final? Buena recompensa para los que soportaron llegar al final.

Un disco que en resumen denota que buscaron complacer a los seguidores de Cornell más que a los de Soundgarden. Poco queda de lo viejo si no es que nada. Al final de cuentas, siempre tuvieron su fuerte en vivo más que en discos, más éste que pierde en mucho la esencia cruda y grunge y que suena demasiado producido, muy limpio; tal vez ahí radicaba la magia de antaño.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.