El histórico concierto “Back To The Beginning”, celebrado en Villa Park (Birmingham) y anunciado como la despedida definitiva de Ozzy Osbourne, generó un impacto económico total de 33.8 millones de libras esterlinas (aprox. 45.5 millones de dólares), según un estudio de la Universidad de Birmingham.
De ese monto, 27.6 millones de libras (unos 37 millones de dólares) permanecieron en la región de West Midlands, impulsando directamente la economía local. El Dr. Matt Lyons, responsable del análisis, señaló que el legado de Ozzy “va mucho más allá del impacto financiero”, pero que su último show también dejará beneficios duraderos en su ciudad natal.
El concierto reunió a 42,000 asistentes, con un 20% de entradas adquiridas por fans internacionales. Los boletos oscilaron entre £197.50 y £834. Además, el evento se transmitió en vivo, llegando a más de 5.8 millones de personas online, lo que multiplicó la recaudación destinada a organizaciones benéficas como Birmingham Children’s Hospital, Acorn Children’s Hospice y Cure Parkinson’s.
En días posteriores circularon reportes que hablaban de una recaudación cercana a los 200 millones de dólares. Sin embargo, Sharon Osbourne desmintió esas versiones calificándolas de “ridículas”, aclarando que el cálculo final de donaciones tomaría semanas debido a los gastos y honorarios de las múltiples bandas participantes.
La velada fue un recorrido por su historia. Primero, Ozzy interpretó cinco temas con su banda solista —Zakk Wylde (guitarra), Mike Inez (bajo), Adam Wakeman (teclados) y Tommy Clufetos (batería)— incluyendo clásicos como Crazy Train, Mr. Crowley y Mama, I’m Coming Home.
Después se produjo la reunión soñada: Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward se sumaron a Ozzy para revivir cuatro himnos de BLACK SABBATH: War Pigs, Iron Man, N.I.B. y Paranoid.
Sentado en un trono negro y visiblemente emocionado, Ozzy agradeció al público:
“Es la última canción de nuestra historia. Gracias desde el fondo de mi corazón.”
El concierto terminó con fuegos artificiales, un pastel sobre el escenario y un mensaje en pantalla:
“Thank you for everything. Birmingham Forever.”
Ozzy Osbourne falleció el 22 de julio de 2025 a los 76 años, víctima de un infarto. El certificado reveló que padecía desde hace años enfermedad coronaria y Parkinson. Su último concierto no solo cerró una carrera de más de cinco décadas, también dejó un legado económico y emocional imborrable para su ciudad y para millones de fans en todo el mundo.