El legendario e histórico baterista del metal extremo, Nick Barker, ha compartido los crudos y terroríficos detalles de su más reciente batalla médica. Tres años después de haber sido diagnosticado con insuficiencia renal, el músico de 53 años reveló en una nueva entrevista para el podcast The False Face que desarrolló una condición potencialmente mortal llamada calcifilaxis, la cual tiene una tasa de mortalidad del 50%.
El infierno comenzó tras ser recetado con warfarina (un anticoagulante), lo que provocó que los vasos sanguíneos de sus pantorrillas se calcificaran, generando heridas profundas y un dolor indescriptible.
«Básicamente, mis piernas parecían carne viva. Se sentía como si un tiburón me hubiera arrancado pedazos de la pantorrilla. El dolor era tan insoportable que no podía dormir. Me tenían con morfina, metadona y nabilona (un derivado del THC)… estaba completamente drogado, pero no servía para matar el dolor, solo le quitaba un poco la intensidad. Sentía las piernas en el fuego constantemente».
La situación se agravó drásticamente el mes pasado cuando las profundas heridas de Barker se infectaron, provocándole celulitis y poniéndolo a las puertas de una sepsis generalizada. El baterista confesó que la idea de perder las piernas cruzó por su mente, dejando clara su postura ante la vida y su profesión:
«Hubo un punto en el que pensé que me iban a amputar… Le dije a mi esposa: ‘Mira, si alguna vez tienen que amputar, no quiero seguir aquí. Prefiero morir con mis piernas que vivir sin ellas’. Soy baterista, ¿qué se supone que haga? ¿Andar por ahí en un maldito carrito de movilidad sin piernas? No, yo no me voy a ir así. Prefiero saltar de un acantilado».
Afortunadamente, tras suspender el medicamento, ser sometido a diálisis cinco veces por semana y recibir intensos tratamientos intravenosos, los médicos confirmaron que Barker ya está sanando y fuera de peligro, un momento que hizo estallar en lágrimas a su esposa tras semanas de terror.
Anécdotas en el sistema médico de EE. UU.: «¡Que se jodan!»
Fiel a su estilo irreverente y directo, Barker también recordó un par de incidentes previos durante sus giras por Estados Unidos antes de enfermar gravemente. Mencionó que tras pasar 10 días en terapia intensiva en Carolina del Norte, le entregaron una factura de 98,000 dólares: «No pagué. En EE. UU. si no eres ciudadano y no tienes seguro, firmas una exención y te atienden de todos modos».
También recordó entre risas un ataque de pánico que sufrió a bordo de un crucero de metal que viajaba de Florida a las Bahamas:
«Los paramédicos estaban ahí y yo les dije: ‘Necesito oxígeno, no puedo respirar’. Ellos me dijeron: ‘Son mil dólares’. Estaban literalmente parados frente a mí viéndome jadear por aire. ¿Si les pagué? No, les dije ‘¡Que se jodan!’, pateé las puertas de emergencia y me fui a tomar el aire al estilo Titanic».
Actualmente, el legendario baterista se encuentra recuperándose en su hogar, asimilando el golpe psicológico que ha significado pasar de girar por todo el planeta a estar bajo estricto cuidado médico, pero con la mirada puesta en salir adelante.