La despedida de BLACK SABBATH no solo estremeció Villa Park en Birmingham, sino que también alcanzó audiencias globales. Según informó The Guardian, el último concierto en vivo de Ozzy Osbourne, celebrado el pasado sábado 5 de julio durante el evento “Back To The Beginning”, fue retransmitido en streaming para más de cinco millones de personas en todo el mundo.
Ozzy Osbourne ofreció primero un set solista compuesto por cinco canciones, acompañado por su banda integrada por el guitarrista Zakk Wylde, el bajista Mike Inez (Alice in Chains), el tecladista Adam Wakeman y el baterista Tommy Clufetos. El repertorio incluyó cuatro clásicos de su álbum debut solista de 1980, Blizzard Of Ozz —“I Don’t Know”, “Mr. Crowley”, “Suicide Solution” y “Crazy Train”—, junto con la balada “Mama, I’m Coming Home” de su disco No More Tears de 1991.
Posteriormente, Ozzy se reunió con sus compañeros originales de BLACK SABBATH: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería), para interpretar cuatro himnos absolutos del heavy metal: “War Pigs”, “Iron Man”, “N.I.B.” y “Paranoid”.
Visiblemente emocionado y sentado en un trono negro debido a su lucha contra el Parkinson, Ozzy expresó ante los presentes:
“No tienen idea de cómo me siento. Gracias desde el fondo de mi corazón.”
Al finalizar el set de SABBATH, Osbourne declaró:
“Es la última canción de todas. Su apoyo nos ha permitido vivir una vida increíble. Gracias desde el fondo de nuestros corazones.”
El momento culminó con la entrega de un pastel a Ozzy y un espectáculo de fuegos artificiales iluminando el cielo del estadio, mientras en las pantallas se leía el mensaje:
“Gracias por todo, ustedes son jodidamente increíbles. Birmingham para siempre.”
Más de 40,000 fans asistieron físicamente a Villa Park para presenciar un cartel histórico que, además de BLACK SABBATH, incluyó actuaciones de Metallica, Slayer, Pantera, Lamb Of God y Anthrax, entre otros. Las ganancias del evento se repartirán de manera equitativa entre las organizaciones benéficas Cure Parkinson’s, Birmingham Children’s Hospital y Acorn Children’s Hospice.
También se realizó una subasta en línea para beneficio de estas causas, con artículos como dos guitarras Gibson firmadas por artistas participantes, una máquina de pinball de Guns N’ Roses, discos de oro y platino de bandas como BLACK SABBATH (Paranoid), LED ZEPPELIN (Physical Graffiti) y METALLICA (Master Of Puppets), además de paquetes de viajes exclusivos.
Aunque se anunció como un evento en vivo, el streaming comenzó con dos horas de retraso respecto al inicio en el recinto. Los boletos digitales tuvieron un costo de $29.99 dólares, incluyendo acceso al evento en vivo y reproducción on-demand durante 48 horas. También se ofreció un paquete que incluía camiseta oficial del evento por $64.98 dólares.
La transmisión estuvo a cargo de Mercury Studios (responsables de producciones como One To One: John & Yoko y Metallica Saved My Life), en colaboración con Kiswe, empresa reconocida por llevar el histórico concierto virtual de BTS a cifras récord de espectadores.
El evento fue producido por Live Nation y conducido por el actor estadounidense Jason Momoa. La curaduría del cartel corrió a cargo de Tom Morello (Rage Against The Machine), quien logró reunir posiblemente el lineup más impresionante de rock y metal jamás visto en una sola jornada.
La noche contó, además, con la participación de dos supergrupos improvisados, denominados Supergroup A y Supergroup B, con músicos como Nuno Bettencourt (Extreme), Jake E. Lee (ex-Ozzy), K.K. Downing (ex-Judas Priest), Billy Corgan (Smashing Pumpkins), Adam Jones (Tool), Vernon Reid (Living Colour) y Papa V Perpetua (Ghost), interpretando versiones de clásicos del heavy metal.
Así, el adiós definitivo de BLACK SABBATH se convirtió en un evento global que no solo rindió tributo a su colosal legado, sino que también dejó huella como un acto de solidaridad, recaudando fondos para causas benéficas. Aunque es difícil imaginar el mundo del metal sin ellos sobre un escenario, la banda demostró, una vez más, por qué su nombre está escrito con letras doradas en la historia de la música pesada.