
La industria de la música ha pasado por momentos muy difíciles ultimamente: las descargas digitales están en picada, los CDs son arcaicos y servicios como Spotify no pagan suficiente dinero a los artistas. Mientras el internet ha bajado sus barreras de entrada para las bandas, no las ha ayudado a ganar suficiente dinero. La distribución de vienes entre músicos está totalmente desbalanceada.
De acuerdo con la revista The Atlantic, los principales artistas y bandas exitosas obtienen el 77 por ciento de sus ganancias de la música grabada.
Según la publicación, en la actualidad, la radio sigue siendo la principal herramienta de impulso de los artistas pese al creciente número de servicios en streaming.
En este sentido, la nota menciona que por su parte las estaciones de radio “están llevando la repetición de la música a otro nivel”.
La decisión de la cantante Taylor Swift de retirar toda su música de Spotify ha hecho que varios cuestionen el futuro de los servicios de música por streming, pero no Sony.
La compañía previó esta semana que en cuatro años, el streaming y las suscripciones representarán el 60 por ciento de la industria musical y significarán más de 8 mil millones de dólares en ganancias.
Sin embargo, en algo en lo que Sony y Swift concuerdan es que la gente debe de pagar por la música. La popularidad de las canciones gratis en servicios como Spotify y Pandora es la razón de que las ganancias de estos servicios no puedan compensar las caídas en las ventas de CD y de descargas.
Por cada uno de los 12.5 millones de clientes de pago de Spotify, cuatro no pagan nada.
Para Michael Lynton, la cabeza de los negocios de entretenimiento de Sony, el gran reto es hacer que las personas paguen por la música, así lo dio a conocer a inversionistas en Tokio.
Sin embargo Daniel Ek, CEO de Spotify, defendió este modelo de negocio, del cual destacó que ha hecho posible el pago de 2 mil millones de dólares a los creadores de contenido de la aplicación.
Además de señalar que artistas de la talla de Swift podrían tener ingresos de 6 millones de dólares al año a través de la plataforma.
Días antes de que la cantante de 24 años lanzara su más reciente álbum decidió retirar toda su música de Spotify sin dar declaraciones.
De acuerdo con medios especializados, la acción de Swift y tal vez de su disquera forma parte de una estrategia que otros artistas, entre ellos Rihanna y bandas como Coldplay han adoptado para comercializar más copias físicas.