Katatonia: Nightmares As Extensions Of The Waking State
Por: Eleazar Trejo
Katatonia ha sido una montaña rusa de acontecimientos, vicisitudes, y raramente, aciertos, en los últimos 5 años. Todo esto se ha visto reflejado en los últimos 2 discos de “rock progresivo” que han editado, así como los anuncios de incorporación y salida de miembros de la banda. Caso concreto, la recién salida del alma de la banda, Anders Nyström. Ese gran músico que desde 1991, construyó, forjó y solidificó lo que fue Katatonia.
¿Y por qué hablamos en tiempo pasado? Por el simple hecho que desde el City Burials del 2020, ya no es, ni de cerca, la banda que nos cautivó durante más de 20 años.
Durante este tiempo, se agradeció que experimentaran con matices Death, Doom, Progresivo y hasta Rock Alternativo. Basta con ver la marcada evolución que vino a partir del Last Fair Deal Gone Down, y hasta llegar a The Fall Of Hearts.
Pero, ¿y qué pasó después? Internamente, no tenemos certeza de lo sucedido, pero lo que salió a la media fue un distanciamiento de Nyström de las actividades de la banda, tanto en vivo, como en estudio. Y, ¿cuál fue el resultado?. Lo que venimos escuchando hace 5 años. ¡THE JONAS RENSKE PROJECT!
¿Y qué es eso? Esta nueva banda, con un exceso de querer ser progresivos en todo momento, pero sin encontrar la mística que Katatonia llegó a plasmar en sus discos.
Dicho esto, Nightmares As Extensions Of The Walking State es un álbum con una producción excelente, excesivamente pretencioso, y que al final de todo, carece de espíritu. A todas luces, se nota que Anders ya no está.
Tiene algunos pasajes rescatables, como las ya conocidas Lilac, Temporal y In the Event of, las cuales están tocadas con la fórmula ya aprobada por la audiencia. Ojo a los solos de Temporal e In the Event, que es de lo mejor que escucharás en todo el disco.
Al final, cada quien se podrá forjar una opinión de esta grabación. A unos les encantará, a otros no (mi caso), y a unos cuantos más, se les hará totalmente irrelevante. Lo único que podemos confirmar es que el Katatonia que estábamos acostumbrados, y que nos capturó, ya no existe. Hoy, es la idea y ejecución de una persona que le ha puesto voz durante todo el camino, pero que perdió el alma recientemente.