El vocalista de MOTÖRHEAD, Lemmy Kilmister, tenía de 2 a 6 meses de vida cuando se le diagnosticó el cáncer terminal el pasado 26 de diciembre, dos días antes de su muerte.
El manager de la banda Todd Singerman reveló a Sky News que Lemmy fue al hospital pocos días después de su fiesta de cumpleaños en el Whisky A Go Go club en Hollywood, California el 13 de diciembre, porque no se estaba sintiendo bien. Pese a que los médicos dijeron inicialmente que estaba bien, decidieron hacerle un escaneo de crebro porque su habla no era buena, y temían pudiera haber algun leve derrame cerebra. El escaneo reveló tumores en el cerebro y cuello de Lemmy.
Singerman dijo a Sky News el lunes: “Nadie tenía idea, nos enteramos el sábado, hace 2 días, que tenía cáncer, y el doctor le dió una expectativa de vida de 2 a 6 meses. Él (murió) hoy mientras yo hacia llamadas a (sus compañeros de banda) Phil [Campbell] y Mikkey [Dee], diciéndoles lo que pasaba y que podían despedirse mientras estaba vivo y todo. Que se sentía triste… que no esperaba morir así”, y agregó: “regresamos del tour, tuvimos una gran fiesta de cumpleaños, festejó con sus amigos. Dos días después, puedo decir que no se sentía bien, así que lo llevamos al hospital, luego del escaneo cerebral con el que encontraron el cáncer en su cuello y cerebro… el doctor viene dos días después con el resultado y dice… es terminal”.
Aunque los malestares de Lemmy eran bien sabidos en los últimos 2 años, Singerman afirma que el diagnóstico de cáncer tomó a todos por sorpresa: “era lo último que hubieramos esperado que tuviera. Cuando lo piensas, había ido a cada doctor y hospital alrededor del mundo y nadie se dió cuenta de eso… es un shock masivo”.
Singerman dice que el estilo de vida de Lemmy era único comparado con el de cualquier otro rockstar: “Estuve con él por casi 25 años, y era medio galón de Jack Daniels al día, 2 o 3 paquetes de cigarros y otras cosas que amaba hacer diariamente”, y agregó: “siempre voy a recordar una grandiosa frase: “Lemmy de MOTÖRHEAD hace ver a Keith Richards de THE [ROLLING] STONES como una niña dorada”.
«Este hombre vivió cada día y nunca hubo un termino medio, era a mi punto de vista, el último rockstar que quedaba”.