‘Disfruten sus millones y su ‘victoria’. Espero valga la pena dejar a un amigo de 17 años’ – Fredrick Andersson (ex Amon Amarth)

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El drama alrededor de Amon Amarth y su exbaterista, Fredrik Andersson continúa y no los baja de ‘ambiciosos que apuñalan por la espalda’, todo esto desde que salió de la banda en 2015. El motivo principal, dinero por regalías.

Pero no solo fue el dinero, también el trato de los suecos a él, y es algo de lo que ha hablado en redes:

‘Si la banda me hubiera dejado quedarme mi parte de los derechos tendría alrededor de $15,000 dólares por año. Entonces ahora se lo dividen entre ellos. Disfruten sus millones y su ‘victoria’. Espero valga la pena dejar a un amigo de 17 años’.

Pero esto no acaba aquí, ya que hace tiempo que Andersson sacó los trapos sucios de Amon Amarth, esto dijo en Grecia:

‘Había ya fricción entre los demás conmigo. Sentía que se unían en mi contra incluso cuando nunca me dejaron ser ‘uno de ellos’, ni siquiera al principio. Pero al menos antes podíamos salir juntos y llamarnos amigos. Años después supongo que empezaron a sentir que desde que dividíamos el dinero en forma equitativa yo debería estar más agradecido con ellos y hacer lo que me dijera o que simplemente que no merecía ganar igual que ellos. Al final, lo que decía o hacía estaba mal.

Recuerdo una de las últimas veces que tocamos en Grecia. El último día de la gira y volábamos a casa al otro día. Mientras calentaba para el show, Olli vino conmigo y me dijo que mi golpeteo no era lo suficientemente consistente. Que tocaba muy suave en el soundcheck y muy fuerte en vivo, individualmente los golpes no eran ni fuertes ni suaves. Sé que esto era una mentira, me enojaba. No seré el más técnico pero si hay algo que tengo, es ser consistente. Creo que era una táctica venir y decirme eso cinco minutos antes del show y arruinarlo todo. En otras ocasiones solo me decían que estaba mal en algo, mi opinión era errónea o tonta. Era frustrante y eso hizo una gran tensión.

Una sesión típica de ensayo era: vernos a las 9 y conectar todo, los guitarristas practicaban buscando una nota o algo. En esto punto, mi trabajo era solo estar sentado, callado sin tocar hasta que necesitaban intentar algo con la batería y ya me decían. Esto por ocho horas diarias, cinco días de la semana. Básicamente pasaba el día esperando en mi batería sin que me dejaran tocar. Después de un día de ensayo no me sentía con ganas de practicar solo un par de horas’.

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