Black Label Society: Catacombs of the Black Vatican

por Cristina Palma

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BLACK LABEL SOCIETY nombre del proyecto alterno que el talentoso guitarrista/vocalista Zakk Wylde inició ya hace más de 15 años, el mismo que se hizo de una tremenda reputación al ingresar al salón de la fama de los guitarristas socios creativos de Ozzy Osbourne. Fue a fines de los 80 cuando el padre del heavy presentaba en sociedad a este veintenero de New Jersey, quién se anotó un increíble debut con «No Rest For The Wicked» y luego se consagró como virtuoso de las seis cuerdas, digno sucesor de Randy Rhodes, gracias al álbum «No More Tears». Zakk Wylde siempre brilló como multi instrumentista, tocando bajo, piano, harmónica, banjo, mandolina, guitarras eléctricas y acústicas interpretadas con igual destreza. Además es dueño de una aguardentosa voz que revela la otra parte de su crianza musical, la herencia del rock sureño a la Lynyrd Skynyrd o The Allman Brothers Band. Casi sin anuncio previo se retiró de la formación estable de Ozzy para iniciar en 1993, un proyecto que sería la génesis de Black Label Society, Pride & Glory, con el que publicaría un debut homónimo en 1994.
«Catacombs Of The Black Vatican», noveno álbum donde transcurrieron 3 años para su tan esperado lanzamiento, Zakk Wylde (voz/guitarra), John DeServio (bajo), Chad Szelinga (baterista), Dario Lorina (guitarra) dejan en claro las raíces de lo que es un excelente heavy metal, esta vez de una manera un poco más clásica y relajada el cual podría decirse que está inspirado más en el rock clásico, blues y balada pero con la potencia y maestría que solo su creador puede y nos sigue demostrando. Si en algo hay que dar una pauta y resaltar es la calidad de voz con la que Zakk nos deleita en cada una de las canciones, la mejoría que ha desarrollado es para aplaudirse, es una progresión evidente Wylde ha crecido como vocalista a lo largo de las últimas entregas de Black Label Society, y en «Catacombs Of The Black Vatican» ofrece algunos de sus momentos más sobresalientes.La dinámica batería de Chad Szeliga se comporta a la perfección y el bajo de John DeServio está lleno de solidez, convirtiéndose además en una eficiente guitarra rítmica a las órdenes de la de Wylde.
“Fields of Unforgiveness”, es la pieza con la que abre el disco y los ecos de Black Sabbath se hacen resaltar, una melodía con una potencia sin igual, la voz ronca y la batería hacen un dueto impresionante, en cuanto a la composición de la letra, por obvias razones no se le puede llamar compleja, pero eso no es impedimento para que sea una excelente opción para abrir el disco, lo que resalta es el ‘riff’ que nos demuestra la calidad de Zakk como un grande de su instrumento.
“My Dying Time”, single del disco que se fue estrenado a finales de marzo, inicio hipnotizador, energía intermedia por parte de la batería, voz tranquilizante y profunda con sincronización sin igual hicieron que ésta fuera la canción elegida para dar a conocer el nuevo trabajo de éste virtuoso de las 6 cuerdas, el intermedio es lo mejor, velocidad, potencia y veracidad hacen que los oídos queden muy augusto con tan tremenda canción.
“Belive”, líricamente más compleja, con tonos bajos y tranquilizantes, gruñíos acompañados de largas notas y guitarras que van de los simple a los complejo, logran hacer un ambiente relajante y ameno.
“Angel of Mercy”, primera balada del disco, acústicos limpios, voz llena de matices y sinceridad, una batería que armoniza a la perfección, una letra que sin tanta complejidad es excepcional y hacen que el “feeling’ de la balada se sienta en la piel, y el solo que interpreta te deja con una gran sensación de cierta “calidez”. Algo parecido a aquel sensacional «In This River» que el guitarrista y vocalista dedicase a su amigo Dimebag Darrell en 2005 “Heart of Darkness”, letra más compleja, melodía que se asemeja más al estilo doom / stoner con una colección de riffs donde puede llegar a considerarse el tema más o uno de los más pesado de todo el álbum. Rápido y lleno de ritmo con una voz energética que sobresale en los coros. “Beyond the Down”, aferrados a las raíces del género y a las suyas propias, es una de las interpretaciones de un modo oscuro y poco cromático, con voces profundas, batería potente y de nuevo una serie de riff que deleitan y convencen a cualquier buen seguidor del heavy.“Scars”, segunda balada, con cortes acústicos de aroma country y un solo que simplemente es excelente, voz llena de melancolía, letra compleja, batería suave y profunda, donde te lleva nuevamente a esa calidez que gracias a los riff es casi instantáneo.

“Damn the Flood”, un cambio total de ritmo, canción llena de energía de principio a fin, la batería se puede sentir libre y con más adrenalina, de la voz podemos resumir que es grave y con bastante potencia y la armonía puede sintetizarse en que es perfecta para destruir oídos. “I’ve Gone Away”, es un inicio bastante prometedor, aunque va disminuyendo mientras transcurre la canción, la batería se puede apreciar muy bien con y los riff hacen esa textura nuevamente del Doom donde la voz pesada y profunda dan ese toque relajante con el que llegamos al solo y nos lleva a esa sensación de maravillarnos con las habilidades de de Wylde.

“Empty Promises”, ese inicio de batería hace una de las canciones en donde Chad demuestra el gran potencial que tiene, las notas largas de la guitarra le hacen el acompañamiento ideal, seguido de unas notas profundas y una voz igual alargada y ronca hacen una canción llena de energía, con riff que llegan a lo más profundo del oído.

“Shades of Gray”, tercera balada, que en lo personal es la mejor de todas, los sentimientos que logra transmitir Zakk son inigualables, con éstas nos damos cuenta que no solo es bueno en la guitarra, el inicio con tan tremendos acústicos y la voz tranquila y cálida forman ese ambiente sin igual, la batería ni que decirse, por más simple que sea logra que el ‘feeling’ esté a todo lo que da, el toque ideal es ese solo que te hace sentir ese gran “orgasmo” auditivo que si ya nos viene preparando con las anteriores, en ésta es donde puede sentirse con más potencia.

“Dark Side of the Sun”, desde que inicia la canción Zakk se luce como siempre lo ha demostrado, un inicio donde el toma el control durante toda la canción, con una voz que no es tan ronca, más bien es ligera, los ecos de la batería retumban y el escenario se torna de un ambiente donde si se tocará en vivo será de las más enérgicas y aplaudidas.

“The Nomad”, guitarra acústica que hace del inicio algo encantador donde la voz suave, alargada y potente “hipnotiza” y al entrar la batería se convierte en la última balada del disco, batería que a lo largo del disco se demostró que se acopló perfectamente a la veracidad de Wylde, pieza con la que se logra un cierre perfecto.

«Catacombs Of The Black Vatican», álbum de BLS, un disco lleno de matices, emociones, energía, un álbum un poco diferente pero definitivamente de los mejores de toda su carrera, Zakk siempre ha sido un prodigio de las 6 cuerdas y durante mucho tiempo lo ha demostrado, esta vez no es la excepción, tardaron 3 años y el regreso es simplemente excelente.

Puede que con la primera escucha no logre convencer, pero después de unas más estoy segura que a los fans les va a encantar y no los decepcionará en ningún sentido.

Fields of Unforgiveness
My Dying Time
Believe
Angel of Mercy
Heart of Darkness
Beyond the Down
Scars
Damn the Flood
I’ve Gone Away
Empty Promises
Shades of Gra

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