
Texto: Mario Valencia
Fotos: América Sánchez
Desde la década pasada, el indie rock ha tenido una diversificación impresionante en cuanto a fusiones e intérpretes se refieren. Por supuesto, la Gran Manzana se ha vuelto el alusivo de importantes exponentes que ha tenido el género. Una de estas bandas, es Beach Fossils, fundada en 2009 por el compositor Dustin Payseur, quien a pesar de los constantes cambios de alineación, ha mantenido a flote el proyecto y cuenta con tres placas de estudio y una memorable participación en la serie de Martin Scorsese, Vinyl.
Para promocionar su más reciente disco, Somersault y después de una gira que los vio recorrer EUA y Japón, la agrupación llegó el pasado 26 de julio al Lunario del Auditorio de la Ciudad de México para concluir el tour.
Como acto de apertura, subieron a escena para deprimir al público los capitalinos de Sadfields. Aunque en un principio su sonido etéreo resulta llamativo, con tesituras hipnóticas en juego al constante experimento de su iluminación, definitivamente tolerar 45 minutos de concierto sin estar en trance de Prozac, se volvió cansado, en especial considerando que el acto estelar, es un dinámico show de indie pop. Presentación triste como los gestos de su vocalista.
Desde Nueva York, tuvimos la primera actuación en dos años de Beach Fossils, recibidos por los ensordecedores gritos de sus fanáticas. “I fucking love playing here”, mencionó entusiasmado el buen Payseur al inicio del recital, contagiado por la energía de los asistentes. Entre las canciones tocadas por el cuarteto, escuchamos “Generational Synthetic”, “This Year”, “Sugar” y “Sleep Apnea”, que de inmediato alentaron al baile en la pista.
Como ya se ha vuelto costumbre entre los grupos estadounidenses que vienen a nuestro país, Payseur se tomó un minuto para disculparse por la situación política que atraviesan los EUA en la era Trump, aclarando que no representa a la mayoría de sus conciudadanos. Un gesto que los fans mexicanos siempre agradecerán.
Tras una hora y cuarto de show y su primer encore, su líder tuvo un gran arrebato de honestidad: “me parece que aún tenemos quince minutos pero ya no sabemos que tocar… Así que veamos que sale. Es el fin de la gira, todo se vale”. Dos temas más y una improvisación del bajista Jack Doyle Smith (a quien presentó como Flea para interpretar tremendo tributo a los Red Hot Chili Peppers) fueron suficientes para que el baile siguiera permeando al recinto.
Y si le añadimos el encantador cover al clásico “Wonderwall” de Oasis, con fans y familiares de la banda arriba del escenario convirtiendo la velada en una cálida reunión de amigos, dieron un toque que marcará al Lunario con un emotivo cierre de gira.