La vida de las estrellas, es muy difícil, pues muchos de ellos tienen que sufrir yendo de fiesta en fiesta, las chicas, las drogas, y por supuesto, la bebida. El bajista de Muse, Chris Wolstenholme, estaba tan atrapado en eso, que casi muere por su dependencia al alcohol.
En una entrevista reciente, Wolstenholme habló del momento en el que tocó fondo “Me estaba volviendo loco, tenía que beber al levantarme en las mañanas, llegue al punto en que en una mañana de navidad vomité sangre”.
Pese a que el músico ha estado limpio y sobrio desde que Muse sacó al mercado su disco “The Resistance”, también recuerda cómo su juicio lo condujo a conclusiones ridículas: “mi raciocinio en ese entonces era: ‘oh, no tomaré Spirits hoy, solo una cerveza’, simplemente no piensas bien, no consideras que te estás matando… y aunque lo hagas, llegas al punto en donde ya no te importa nada.”