Alex Webster, bajista de Cannibal Corpse, reflexionó recientemente sobre los orígenes del death metal y el papel fundamental que jugaron las bandas de thrash en la evolución del género, señalando a Slayer como la influencia más determinante.
Durante su participación en el podcast 100 Songs That Define Heavy Metal, conducido por Brian Slagel, Webster repasó su recorrido musical desde la infancia hasta la formación de Cannibal Corpse, explicando cómo el metal extremo fue el resultado de una evolución natural.
Según Webster, su primer contacto con la música vino de estilos muy alejados del metal. De niño escuchaba rock de los años cincuenta como Chuck Berry o Elvis Presley, gracias a los discos de su padre. Más adelante pasó por bandas de rock como The Police, hasta que en la adolescencia descubrió el heavy metal con grupos como Accept y Iron Maiden.
Ese camino lo llevó después al thrash metal, con nombres como Metallica, Kreator, Megadeth y, especialmente, Slayer. Para Webster, la conexión entre thrash y death metal es clara:
“Si miras el género como un árbol genealógico, gran parte del death metal viene de la rama de Slayer”, afirmó.
Aunque reconoció la importancia de otras bandas como Venom, Webster subrayó que Slayer, junto con Kreator y Dark Angel, fueron las referencias más directas para el desarrollo del death metal.
El bajista también habló sobre la evolución de las voces extremas, señalando que el growl no surgió de la noche a la mañana. Según explicó, cantantes como Lemmy y Cronos ya exploraban registros más ásperos, aunque todavía con melodía. Posteriormente, vocalistas como Jeff Becerra, Chuck Schuldiner y Kam Lee llevaron ese estilo hacia terrenos más profundos y guturales.
Webster añadió que, con el tiempo, la voz extrema dejó de centrarse en la melodía para convertirse en un elemento rítmico más, algo que terminó de definir al death metal.
Finalmente, el músico aclaró que la creación de Cannibal Corpse fue una decisión consciente. En 1988, ya existían bandas como Morbid Angel y Death que servían como referencia clara. Aunque él y el guitarrista Jack Owen venían de una banda con influencias crossover, el rumbo hacia el death metal estaba bien definido desde el inicio.
“Para cuando Eaten Back To Life salió, ya estábamos ahí. Se notaban nuestras raíces thrash, pero era death metal desde el primer momento”, concluyó.