
Por Erick Padrón
Fotos: América Sánchez
18 de abril de 2014 fue la primera fecha pactada para la visita de Airbourne en la Ciudad de México, la cual no se llevó acabo por cuestiones personales de algunos integrantes de la agrupación. La deuda queda por fin saldada este 2017, 7 de septiembre fue el día que por fin el Circo Volador retumbó con la música de los oriundos de Australia.
Las actividades en el escenario dieron inicio a las 20:00 hrs., en esta ocasión la banda nacional encargada de la intervención previa al acto fue principal fue Orka, banda que no desconoce este escenario, ya que hace algunos meses los viéramos ser también los teloneros en el concierto de Sôber. Alejandro Charpenel, Omar Lattuf y Rogelio Mondragón interpretaron canciones de sus discos Arpón y En Guardia durante casi 30 minutos, las cuales hicieron que la espera por el acto estelar fuera amena y llevadera, despidiéndose entre aplausos y las ansias de aquellos que contaban los minutos que faltaban para tener en acción a Airbourne.
El cambio entre bandas sobre el escenario del lobby del Circo Volador se hizo rápido y alrededor de las 21:00 hrs. la música ambiental subía su volumen para dejarnos con “Run To The Hills” de Iron Maiden, tema que fue coreado por el público impaciente en señal de que la energía y buena vibra que había al interior era de lo mejor.
El tema compuesto por Brad Fiedel para Terminator 2 se escuchaba en el recinto y esta era la señal de que el show de Airbourne en la Ciudad de México estaba por dar inicio. Como parte de la euforia inicial, varios vasos de cerveza volaron cuando se escucharon los primeros acordes de “Ready To Rock”. Casi ligada a esta canción tuvimos a “Too Much, Too Young Too Fast”, la cual puso a brincar al conglomerado del recinto de Calzada de la Viga.
“Gracias, viva México cabrones”, fueron algunas de las palabras con las que Joel O’Keeffe daba la bienvenida y sin perder más tiempo los músicos procedían a interpretar un par de canciones de su más reciente material discográfico de estudio, la primer fue “Down On You”, que fue acompañada por aplausos en su parte inicial. La segunda en acción de este más reciente material fue “Rivalry”, previo a dicho tema Joel salió de escena y regreso con un sombrero y una bandera de México con el nombre de la banda en la parte posterior y en la parte inferior la leyenda “Never too loud for México”.
Joel hizo una pausa para recordarnos que esta era su primera ocasión en tierra azteca y para dar paso a la canción de la “señoritas”, “Girls In Black”, la cual fue el pretexto perfecto para que Joel abriera un par de cervezas y bajará del escenario para estar más cerca de aquellos que desde temprana hora se aferraron a la barricada.
Los agradecimientos de la banda ya se habían escuchado y ahora era turno de que el público hiciera lo propio hacia la agrupación, por lo que bajo un ruidoso “ole, ole, ole Airbourne, Airbourne”, Joel se rendiría ante este gesto poniéndose de rodillas. La energía público-músicos seguía a tope, por lo que el concierto continuaba de nueva cuenta con otro par de canciones del disco más reciente, la primera fue el tema con el que recordamos a Lemmy Kilmister, “It’s All For Rock ‘n’ Roll” en la cual al término de la misma muchos corearon el “Lemmy, Lemmy”.
La segunda canción de este segundo bloque de temas nuevos fue la que da nombre al disco “Breakin’ Outta Hell” con la cual el slam llego a su punto más alto de la noche, donde muchos brincaban, otros se empujaban, otros más agitaban en el aire sus playeras y algunos otros (los más osados) no perdían tiempo en surfear por encima del público.
El momento para darse un respiro y recuperar energía pero sin dejar de lado el hard rock llegó con “Diamond In The Rough” y “No Way But The Hard Way”. Lo que parecía el cerrojazo final llegó con “Stand Up for Rock ‘n’ Roll” canción donde vimos un poderoso wall of deat”, muy bien organizado ya que la introducción de dicho tema se presta para esto, en esta actividad vimos a varios caídos, pero que no fueron mermados en su actitud, se pudieron en pie y continuaron con tal de seguir liberando su energía y euforia a ritmo de dicha canción.
La banda salió por un momento del escenario y regreso de nueva cuenta bajo el cantico (otra vez) ahora no tan estruendoso de “ole, ole, ole Airbourne, Airbourne”. El último bloque de canciones daba inicio y nos traía una sorpresa. “Live It Up” fue de nueva cuenta el pretexto para que viéramos un segundo wall of death y un poco más adelante en misma canción Joel llamaría a subir a una o varias personas a los hombros de otra para que el pudiera hacerles llegar un vaso de cerveza. Aunque al principio la gente no entendía muy bien esta dinámica, poco a poco fuimos viendo que algunos eran elevados pero fallaban en el intento de agarrar el vaso proveniente del escenario, después de muchos intentos un individuo logro el cometido de manera casi perfecta acompañado de aplausos de los demás asistentes, bebió el contenido del mismo y tuvimos el desenlace del tema.
Para sorpresa de los asistentes la banda nos ofreció un tema más previo al cierre definitivo, “Raise The Flag”, fue el momento para corear y recuperar energía porque el final estaba por llegar. Joel llamó a la acción a todos para que hicieran lo propio en el slam y por ello los asistentes, muchos de ellos ya con huellas de sudor y cansancio ofrecieron un tercer wall of death mientras escuchábamos “Runnin’ Wild”.
Así fue como después de 13 canciones y casi 90 minutos después, la primera vez de Airbourne en CDMX llegó a su fin, demostrando él porque su visita era una de las más esperadas por los fanáticos del género. Este fue el último show de su gira por Latinoamérica, cerraron con la promesa de regresar pronto y darnos otra buena dosis de música y por supuesto cerveza.