A 32 años del Unplugged de NIRVANA

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El 6 de noviembre de 1993, es una fecha que los seguidores de Nirvana recuerdan muy bien. Ese día la banda grabó su mítico Unplugged, el cual fue lanzado un año después, el 1 de noviembre de 1994

 

Justin Beckner (JB) de Ultimate Guitar, habló con Earnie Bailey (EB) ,técnico de Nirvana en aquel entonces.

 

JB: La guitarra Martin D-18 que Kurt utilizó para el Unplugged, ¿cuál es su historia ? Sabemos que la compró en el otoño de 1993 y el Unplugged se grabó en noviembre de 1993, imagino que estaba prácticamente nueva en el momento de la grabación. Había utilizado su Epiphone Texan en la gira anterior. ¿Por qué no la utilizó ahi?

 

EB: El quería una Martin acústica y estaba entusiasmado por poder comprarse una en 1993. Creo que a Kurt le gustaba la D-18E porque era muy extraña y única para ser una Martin. Se desconoce si pensaba o no respecto a si funcionaría bien en vivo, y se añadió una tercera pastilla más compatible para que fuera útil con las cuerdas acústicas de bronce que utilizaba.

Supongo que el estado visual detrás de tocar una Martin con una serie absurda de electrónicos montados en la parte superior, fue su motivo principal para usarla en el Unplugged, considerando que la Epiphone Texas era una guitarra con un sonido fantástico, mientras que la D-18E estaba al otro lado del espectro sónico.

 

JB: Estuviste en esa actuación (Unplugged noviembre de 1993) ¿Sentiste que estabas presenciando algo realmente grandioso en ese momento o fue un show más? Me imagino que para ese show se prepararon de forma especial

 

EB: Yo estaba demasiado preocupado por lo mal que iban los ensayos como para poder verlo de la misma manera que el público. Pero hubo un momento fuera de toda realidad cuando interpretaron «The Man Who Sold the World» Fué algo que cambió todo por completo.

 

En el ensayo del día anterior, se había convertido en la canción que más se les dificultaba resolver. Así que mi recuerdo queda como una combinación entre alivio y satisfacción de que de alguna manera, habían llevado el tema a un nivel fantástico.

 

Hablé con David Bowie entre bastidores en el Madison Square Garden en enero del ’97, y me confesó que le gustaba más la versión de Nirvana que la original, además de que era la única vez que disfrutaba escuchando la interpretación de una de sus canciones.

 

Hubo una serie de cuestiones de última hora en ese show que se resolvieron para que funcionara. Tantas que en un determinado momento creí que había sido un grave error haber aceptado hacerlo.

 

Y cuando terminó, recuerdo que di gracias al cielo de que hubiera quedado atrás.

 

Sentí que ahora ya podía verlo en el espejo retrovisor como una nota a pie de página.

 

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