KK'S PRIEST: Sermons Of The Sinner
Por: Psychonaut
KK’S PRIEST: Sermons Of The Sinner
KK Downing es un nombre familiar para cualquiera que este dentro del Heavy Metal: uno de los fundadores y guitarrista de la formación clásica de Judas Priest. Sin embargo, ha habido un ataque y odio de los fans desde hace 10 años hacia su persona debido a que renuncio a la banda, y lo hizo de fea forma, parece ser que todos olvidan que Halford renuncio vía fax y después de Fight sacó un pésimo proyecto llamado TWO, diciendo que el Metal estaba muerto y mejor se bajaba del tren del mismo.
Ahora, KK Downing ha regresado y para darle mas credibilidad a su proyecto trae a dos ex miembros de su antigua banda que son Tim “Ripper” Owens, quien cantó en Judas Priest en los discos Jugulator y Demolition; este último álbum fue tan malo ante los ojos de muchos que derivó en el regreso de Rob Halford como vocalista; además, traían de vuelta a Les Binks (Stained Class / Killing Machine) en la batería, desafortunadamente por una lesión en la muñeca abandonó el grupo.
KK decide llamar a su nuevo proyecto y lo titula KK’S Priest, en lo que es un nombre demasiado obvio de alguien que se niega a dejar su pasado atrás, que lo abraza y lo acepta como es. Para redondear la alineación se incorporan el otro guitarrista A.J. Mills (Hostile), en la batería Sean Elg (Deathriders, Cage) y por último el bajista Tony Newton (Voodoo Six). Todos ellos de bandas menores que cumplen a la perfección su papel en darle brillo a las dos estrellas de la banda. El disco se atrasó un poco por cuestiones de pandemia y se lanzó 2 meses después de lo previsto.
Lo primero que se pudimos escuchar de esta banda es “Hellfire Thunderbolt”, el nombre de la canción y de varias otras, así como sus letras pueden parecer muy ñoños, pero si lo piensas con calma, varios de los títulos de Judas Priest y el Heavy Metal en general son de esa forma. Si puedes dejar eso a un lado, la canción resulta espectacular, por ratos logra tener el poder del álbum Painkiller. La canción salió acompañada por un video, siendo el primer tema real de este trabajo. Primero hay una introducción llamada “Incarnation”.
El segundo sencillo es “Sermons Of The Sinner”, que por desgracia no contó con un video en forma y solamente un video lírico. Una canción pesada al más puro estilo clásico de su banda anterior.
La banda decide lanzar un tercer sencillo muy discutible, “Brothers Of The Road”. Suena a algo de su pasado, pero algo de lo más soso y ridículo, con letras que caen en los clichés más grandes del género y, además, tenemos un viaje por todos los estilos que su exbanda ha tenido, es cierto, solo hay una influencia aquí como es Judas Priest y el trabajo que él escribió con ellos y del cual está tan orgulloso. No es que se esperara un estilo nuevo o que volviera a crear y redefinir el sonido del Heavy Metal, pero sí ha logrado sacar un álbum que en general es bastante bueno. “Sacerdote y Diablo” es una canción densa y pesada, con un desarrollo excelente, grandes partes de guitarra y un tanto diferente a lo que se podría esperar, uno de los mejores momentos de este trabajo.
Pero como todo álbum, en especial los que han salido en pandemia, llega el momento en que la calidad baja con “Raise Your Fist” y “Metal Through And Through”, las cuales suenan a cualquier banda lidereada por Ralph Scheepers o a Cage, convirtiendo a KK’S Priest en imitadores de los imitadores de su antiguo proyecto. Son canciones decentes, pero que no van con la calidad del resto del disco.
Por fortuna regresan con “Wild And Free” que nos remonta a finales de los años 70 cuando Downing estaba pavimentando el camino del sonido del metal de los años 80. “Hail For The Priest” inicia de forma que podría recordarnos a trabajos como Nostradamus, pero afortunadamente se compone dejándonos una agradable pieza. El disco cierra con “Return Of The Sentinel” y con ese nombre, que recuerda a una de las canciones más aclamadas del disco Defenders Of The Faith y dónde uno esperaba más; es una clásica canción para cerrar, pudo ser mejor y no lo logró.
KK’s Priest cuando es bueno llega a ser magnífico y le puede rivalizar a cualquier disco desde la reunión de su antigua banda, menos a “Firepower”, pero unas tres canciones le rivalizan a los peores momentos de los mismos. Aun así, el disco es muy bueno y se agradece el regreso de KK Downing de esta forma. Tim canta increíble (como siempre lo ha hecho) y a diferencia de sus discos en Judas Priest, aquí sus melodías son más pegajosas y mejor trabajadas.
El álbum saldrá en una disquera emergente donde están el hijo de Eddie Van Halen, el proyecto de Steve Harris y honestamente, es demasiado pequeña para darle el valor que el disco merece. Solo nos queda esperar a que se puedan hacer conciertos regularmente y desearle suerte en este proyecto o tal vez, su retorno forzado a Judas Priest después de que su reemplazo acaba de recibir una cirugía a corazón abierto de más de 10 horas de duración.
Cómo un devoto fan de Judas Priest solo puedo decir que son unos idiotas y como una persona con criterio me gusta su reseña.