Por Mario Valencia
Para 1991, Def Leppard preparaba su quinta placa de estudio. Sería la continuación a Hysteria, uno de los álbumes más vendidos en la Historia, con más de 25 millones de copias desplazadas en todo el mundo. La composición había comenzado, algunos demos habían comenzado a grabarse. Pero así como el quinteto vivió el accidente del baterista Rick Allen donde perdió el brazo, una nueva tragedia se acercaba a sus vidas: el fallecimiento de su guitarrista principal, Steve Clark.
Regresemos a 1982. El guitarrista original del grupo, Pete Willis, sería despedido por sus problemas con el alcohol. Con su reemplazo, Steve encontraría en el nuevo integrante, a su mejor amigo: Phil Collen. Durante la gira de promoción a Pyromania (1983), la dupla sería conocida como “the terror twins”, por sus constantes aventuras con la bebida y sus bromas pesadas hacia otros músicos. En su autobiografía titulada Adrenalized, Collen mencionó: “No solo era por tocar guitarra o por beber en extremo. Aprendíamos más en el camino que en la escuela, con una saludable ansia de conocer nuevas y emocionantes culturas. Descubrimos que amábamos nuestra compañía. Podíamos entablar conversaciones que duraran horas”.
Mientras que Phil había logrado dejar el alcohol a mediados de los 80’s, para Clark fue casi imposible por las relaciones que llevó toda su vida. Al respecto, Collen recuerda: “Estuvo rodeado por la bebida toda su vida. Su papá era un taxista y creo que esta era la manera de Steve para probar que merecía su estatus como rockero… Steve debía probarle su masculinidad a su papá todo el tiempo, que tenía el valor de ser como un obrero de Sheffield bajo el esplendor dorado”. Sus problemas llegaron al punto de que la banda, voló hasta Minneapolis en su rescate, pues fue encontrado inconsciente por la fuerte ingesta de alcohol en un bar local, en 1989.
Steve iría a Tucson, Arizona para rehabilitarse en 1990. Pidió permiso a sus compañeros para ausentarse durante seis meses y ellos le prometieron que esperarían su regreso cuando se encontrara sano. Durante el tratamiento, conoció a Janie Dean, una mujer que buscaba dejar su adicción por la heroína. El par se enamoró de inmediato y ambos prometieron seguirse frecuentando al salir de la clínica. Al poco tiempo se comprometieron pero esto resulto perjudicial para ellos: Jane retomó la heroína y Clark empeoraría su consumo de alcohol.
Su dramático deceso se daría el 8 de enero de 1991. Dean encontraría a la estrella británica en el sillón de su casa en Chelsea, muerto tras una noche de juerga. La combinación mortal de alcohol y medicamentos prescritos, provocaron una sobredosis que afectó directamente al cerebro. Clark sería enterrado a los pocos días en el cementerio de Wisewood, en Sheffield, cerca de terrenos pertenecientes a sus familiares.
Clark habría cumplido 58 años en 2019, pero ahora solo vive a través de su música, poco valorada por las grandes esferas críticas pero amada por los fans del rock.