Virtuosismo y energía por partida doble en la CDMX.
Este domingo 2 de junio, contamos con la visita de dos actos muy importantes en la escena del progresivo y el djent mundial. Primero, la agrupación británica Monuments llegó con Phronesis, tercer álbum lanzado a través de Century Media.
Por su parte, los estadounidenses de Periphery arrancaban esta gira para presentar su nueva producción, Hail Stan. La ocasión sería celebrada al final del recital por su guitarrista, Misha Mansoor, quien dijo entre risas: «muchas gracias por ser un público tan maravilloso y permitirnos iniciar el tour con ustedes. Esto era necesario para saber como debemos tocar juntos de nuevo, aunque hayamos tenido nuestros errores».
Los primeros en salir a escena fueron Monuments, quienes en un principio tuvieron algunas ligeras fallas de audio en el micrófono de su frontman, Chris Barretto. Una vez solucionados, inició la fiesta. Tanto que Barretto saltó hacia la barricada para cantar junto a sus seguidores, acto que repetiría varias ocasiones.
La actuación de Monuments fue de una tremenda soberbia, con una energía pocas veces vista en un género más empeñado en la perfección de su acto. Así escuchamos temas como «Leviathan», «Degenerate» y «Atlas».
«Yo no sé hablar español, solo espanglish, ¿saben? No se dejen llevar por mi camiseta», mencionó entre risas Barretto al engañarnos a todos con su indumentaria de Puerto Rico. Su presencia a nivel escénico es impactante, lleno de algarabía y brutal headbanging. Hasta se tomó unos minutos para tomar su celular y sacar un par de historias a media canción. «Este momento debo recordarlo siempre».
Al grito de «¡viva México, cabrones!» de Barretto, la banda regresó para su tema final donde se convocó al wall of death pasivo, mientras el simpático vocalista se lanzaba al crowd surfing por una última vez. Entre reverencias y nuevamente, grabando a todos los asistentes con su celular, Monuments bajó del escenario con la gloria en lo más alto.
«¡Pásense de verga, pásense de verga!», fue el grito con el cual los aficionados recibieron a Periphery, quienes salieron tras una larga introducción. Los riffs de inmediato comenzaron a demoler el lugar junto a la adolescente presencia de Spencer Sotelo, su vocalista quien a todo momento dio rienda suelta a su actitud despreocupada.
Así fueron sonando cada una de sus canciones, del «Remain Indoors» al «Marigold», una de las peticiones del público para armar un pequeño moshpit.
A diferencia del ambiente fiestero impuesto por Monuments, el espectáculo de Periphery fue marcado por una seria rudeza, con escaso tacto hacia su público en palabras pero con gran proeza musical, como en «Mile Zero» y «Blood Eagle», coreada por sus férreos fans.
Entre coreografías, Misha y Jake Bowen repentinamente se unían para pegar de brincos, sincronizando sus pasos y headbanging a ritmo de «Icarus Lives!» en una de las partes más épicas de la velada.
Al final, solo les restó regresar para interpretar «Lune», obra de casi ocho minutos que atrapó a todos los asistentes. Aclamados, así fue como cerró una velada inolvidable para los seguidores del género, que cada vez más son complacidos por shows de este nivel, con bandas de culto que han sabido ganarse un nicho en México. Excelente concierto, aunque sin duda Monuments se robó la noche.
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